Una de las expresiones culturales que más me ha llamado la atención en mis viajes es el “Silbo gomero”. La Gomera , una pequeña isla Canaria es el territorio de esta peculiar forma de comunicación.
Fui a pasar el día a la isla, saliendo desde Tenerife son unos 30 kilómetros aproximadamente. Disfruté de la playa, de los impactantes de paisajes de barrancos y caseríos aislados y de la ciudad por donde pasó Colon antes del descubrimiento de América. Sin embargo no fue hasta escuchar una conversación íntegramente silbada que me comprendí que estaba en un lugar único. Es increíble ver cómo frente a nuestras narices dos personas mantienen un avivado diálogo a través de un conjunto de chiflidos. De más está decir que ni yo ni ninguna de mis compañeras de viaje pudimos entender una pizca de la charla.
Se supone que el origen de este lenguaje se debe al accidentado terreno de la isla que dificultaba la comunicación verbal. Con este sistema los pobladores de los distintos rincones de la isla podían comunicarse a la distancia. El silbo se produce introduciendo un dedo en la boca, o uno o dos dedos de cada mano en diferentes posiciones. Se puede comprobar como el sonido que se crea puede sobrepasar los cuatro kilómetros.
Fiuuu foiiii!! (hasta la próxima en silbo gomero jajaj)

